sábado, 27 de septiembre de 2014

1999-2014

El desarrollo de las historias que vivimos día a día no son más que causalidades o casualidades que románticamente solemos llamar DESTINO, y también nos hacen darle un nombre a las sensaciones; Eterno-Infinito, Aditi o Maktub podemos darle el nombre que se nos antoje para hacerlo aun mas dramático de lo que ya es. O de lo que fue. Una cifra de números acomodados de manera juguetona para darle un significado a las cosas; al final, esa coincidencia numérica nos marco... de alguna forma u otra, para bien para mal para la eternidad con la fiel conciencia que no era así. En un principio no solo fuimos tu y yo, éramos todas esas historias que desembocaron en el momento preciso, algunas veces me pregunto ¿Todo esto tenia que ser como fue, si esto estuvo destinado a ser, sí el día perfecto para comenzar nuestra histeria era inevitable? Quizá si, aunque en este momento podría justificarme pensando que esa cifra tenia que ser especial, por que así deseaba con todas mis fuerzas que lo fuera y nada tenia que ver contigo, y que todo esto fue un pretexto para darle un significado perfecto. Perfecto, como pueden ser pocos días en la vida. Perfecto, como el tiempo, como la muerte, como la naturaleza, como el génesis. Perfecto, como el día en que un anciano subió a cantar al metro camino a casa. Perfecto, como el instante en el que no acepto las monedas que le dábamos. Perfecto, como cuando dijo que éramos lo mas hermoso que había visto en su vida. Perfecto, como cuando dijo que lo que canto fue para nosotros y por nosotros. Perfecto, como tu mirada que no me hizo poner atención a lo que cantaba. Perfecto, como este momento en que no puedo recordar que canción era. Perfecto, cuando me doy cuenta que no existía nadie mas en el mundo. Perfecto, como lo era todo... Perfecto, como el Cenit de nuestros momentos. PERFECTOS momentos que se van desgastado lentamente. Momentos PERFECTOS que es mas fácil aceptar que tratar de imaginar que jamas pasaron. PERFECTOS momentos que no regresaran. Momentos PERFECTOS que al tratar de ocultarlos es como renunciar a uno mismo. ¡Perfecto! Ese era la forma que alguna vez describí esos primeros andares. Ese numero representa mas de lo que muchos entenderán, antes de esa cifra, solo éramos un par de seres humanos imperfectos perdidos en el tiempo, en otro espacio, en otro tiempo; en el que tú eras una persona diferente a mí y viceversa. Nos cambiamos la vida, ya sea para bien o para mal, quizá nunca entendamos el por que de todo esto. La única certeza que tengo es que a la distancia existe algo que con nosotros morirá y que seguirá por el resto de nuestras vidas, ese tipo de sensaciones con las que uno tiene que aprender a convivir. El desarrollo de esta historia que vivimos por 12 años no fue solo una casualidad o causalidad, que quizá diga con arrogancia que tampoco fue el DESTINO para quitar el romanticismo que va plasmado en la palabra. La única certeza que tengo hasta este momento es.... Que nunca quise envejecer con nadie mas. Y eso, es el mayor reto que me he autoimpuesto al día a día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario