jueves, 13 de noviembre de 2014

Mi vida y las artes: Buonarroti

Una tarde como muchas tardes de 2001, platicaba con mi madre mientras preparaba la comida, pláticas mezcladas con su sazón y el delicioso olor de su cocina, pláticas de su vida con mis abuelos, de nuestras vidas a su lado, de su vida al lado de mi padre... cuando eran novios fueron al pedregal y se detuvieron donde se construía Ciudad Universitaria – ¿Crees que alguno de tus hijos estudie aquí Irene?- se preguntaba a sí misma sin mencionar nada a mi padre. David e Irene se casaron en octubre de 1954, el mismo año en que comenzó actividades la Universidad Nacional Autónoma de México en su nuevo campus. Tiempo después procrearon 7 hijos, no sé si Irene se repitió esa pregunta alguna vez, quizá tampoco imagino que la persona con la que miro los cimientos de la Máxima casa de estudios seria su compañero de vida. Su hijo mayor entro a la prepa popular de Tacuba para después ingresar a la facultad de Medicina en CU, a partir de ahí cada uno de sus hijos se integraron tanto al Colegio de Ciencias y Humanidades como a la Escuela Nacional Preparatoria, su segundo hijo ingreso a la FES Iztacala Sociología, el tercero a la FES Iztacala Ingeniería Civil, el cuarto a FES Zaragoza Odontología, el quinto a Arquitectura en CU, sexta Actuaria en la Facultad de Ciencias CU y séptima Contaduría en CU. Creo que Irene estaba más que satisfecha, Siete profesionistas cuatro de ellos egresados de CU y 3 de FES. Los cimientos que había visto erigir las facultades eran los cimientos de la vida profesional de sus hijos. El matrimonio López, para sorpresa de todos, procreo un octavo hijo después de 15 años quien recibió el nombre de Miguel Angel, David eligió el nombre y alguna vez menciono que nombro así al más pequeño de sus hijos en honor a Michelangelo Buonarroti ya que él era un gran apasionado de su obra. La platica de Irene se centraba en el esfuerzo que había costado cada una de las carreras de sus hijos y lo orgullosa que estaba de ellos –¡Solo me falta uno!- Exclamo mientras freía la sopa de fideo viendolo con una sonrisa esperanzada. A las semanas siguientes Miguel recibiría el pase de entrada a la universidad....

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